Vía Construcción
“Me preocupan los excesos formales, el no llamar la atención y la economía de esfuerzos innecesarios”

El grueso de la obra de Moisés Gallego (1947, Barcelona), con cerca de 30 años de actividad profesional y docente, está constituido por centros sociales, educativos, de asistencia primaria y deportivos. En colaboración con otros arquitectos ha erigido proyectos emblemáticos como el complejo deportivo de la UE Santboiana, una Biblioteca Municipal en Terrassa o un edificio de 14 plantas en Hospitalet.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la arquitectura?
De mi paso por la escuela de arquitectura de Barcelona recuerdo que debería de tener 7 u 8 años más que el resto de mis compañeros. Era como el papá de la promoción. Venía de ejercer cinco años como aparejador con una vocación tardía. Formé parte de una generación que vivió los últimos años del franquismo, con una conciencia social y en una escuela que se estaba beneficiando de un profundo cambio docente y de contenidos. Creo no obstante que fueron las generaciones inmediatamente posteriores a la nuestra las que han dado mejores arquitectos. En el terreno profesional los encargos empezaban a salir por concursos de arquitectura y nuestra generación y las siguientes teníamos en ese territorio ciertas ventajas que no las desaprovechamos. Buena parte de los arquitectos salidos de estas generaciones se dedicaron, como en mi caso, al ejercicio profesional mediante encargos obtenidos en concursos. Otros se dedicaron a explorar terrenos menos usuales como serían el diseño interior y diseño urbano.
El ratio de concursos ganados en los primeros años de actividad era realmente elevado...
Cuando acabé la carrera lo cierto es que ganaba buena parte de los concursos en los que me presentaba. No obstante, sólo participaba en ellos cuando en el tablero de dibujo no había el menor asomo de trabajo. Visto desde ahora creo que la forma de pensar de aquellas primeras experiencias debería de coincidir con la de los jurados. Probablemente todo aquello no fue más que el fruto de una afortunada casualidad que no de otra cosa. Actualmente, el rigor de los concursos no es tanto. La crisis del momento afectó mucho en esto. La cultura de la imagen es muy importante, pero creo que está haciendo mucho daño a la profesión. En la cultura vieja, la obra y el proyecto son una misma sustancia. Hoy, el concurso es una lógica para conseguir la obra, que acaba siendo un “ya veremos”. Creo que hay crisis en la arquitectura, ya que existen muchas opciones pero no se ve ninguna clara.
¿Cómo definiría el momento actual que atraviesa la arquitectura?
Parece que se espera de todo arquitecto que diga cómo tiene que ser el futuro de nuestras ciudades, o de nuestras vidas, cómo nos desplazaremos, cómo serán las casas en que viviremos, qué cosas cambiarán y qué otras seguirán permaneciendo, etc. Pero esto no es una tarea propia del arquitecto, no lo ha sido nunca, quizás sea más una cuestión para adivinos, o visionarios. A mí ya me parece casi imposible racionalizar el momento presente, entender esta época de continuas contradicciones en que nos ha tocado vivir, como para encima tener que indagar lo que puede pasar más allá del día de hoy.
¿A qué contradicciones se refiere?
Últimamente aparece la idea, ampliamente compartida por todos los sectores de la sociedad, sobre la necesidad de no consumir en exceso, de ser prudentes en la transformación del medio y de recuperar usos vernaculares y más ligados a la tradición. En el terreno de la arquitectura este concepto podría traducirse en la necesidad de buscar soluciones que se adecuen al entorno, de ser estrictamente racionales en todos los aspectos que afecten a los consumos de energía, de conservación, de mantenimiento y sobre todo en el uso de materiales reciclables que intervengan en la construcción. Sin embargo, y contrariamente a esto, parece que solamente interesan los edificios forzadamente espectaculares, de carácter mediático, o sea aquellos en que estas virtudes claman por su ausencia. Cuando un edificio ya está totalmente fuera de juego respecto a esta idea de eficiencia y racionalidad. Cuando a este edificio cuesta justificarlo desde estos mecanismos, lo más probable es que se trate de uno de estos fenómenos que se llaman mediáticos, si además el edificio llega a adquirir la categoría de “ICONO”, nos encontramos ante la máxima expresión de admiración con el que parece sueñan todo tipo de administraciones. En esas estamos. Basta con abrir la prensa y ver que, para este medio de difusión, no existe otra realidad arquitectónica que no sea la que responda a este concepto. Algo parecido ocurre con los restantes medios de comunicación. Parece tratarse de un efecto del que es difícil abstraerse. El resultado no se deja esperar. Por ejemplo, en Barcelona tenemos una extensa y magnífica colección. No es la única, otras ciudades o van a la zaga o incluso pasan por delante, a saber. Se trata de un efecto devastador de los tiempos que corren, el boca a boca, la admiración que suscitan, la difusión y la ayuda de esta prensa, hacen de esto un fenómeno de final incierto, como si se tratara de una plaga, que va extendiéndose por toda geografía urbana.
¿Una entidad privada no es dueña de relizar lo que desee, ya que sus recursos y su capital son los que están en juego?
En primer lugar cabe diferenciar los edificios que se hacen con dinero público, o sea que se costean con el dinero de todos los contribuyentes, del resto, de los que van de por libre. Curiosamente este mal endémico parece que afecta en mayor grado a los responsables de las administraciones públicas, municipales y locales que a las entidades privadas. Al fin y al cabo estas otras sociedades deben rendir cuentas a sus inversores, que en última instancia son los que validarán su ejecución.
¿Los avances de la tecnología de la construcción son uno de los factores responsables de esta situación?
Ni muchísimo menos, la auténtica causa está en el uso que se ha hecho de ellos y no al revés como pueda suponerse. En los tiempos que corren la noción de que cualquier idea puede ser ejecutable ha dado alas a un tipo de imaginación que unos cuantos iluminados llaman desbordante y que constituye la esencia de buena parte de esta arquitectura. En general, y no deja de ser curioso, cómo para buena parte de estos personajes se recupere a Gaudí como figura cercana de complicidades saltándose, como si nada, los casi dos siglos que median entre uno y otros. Realmente la industria de la construcción está realizando grandes avances que están teniendo una enorme incidencia en la arquitectura actual. El ámbito de estos cambios afecta a la reducción del trabajo manual en la puesta en obra, a la aparición de nuevos materiales, a cambios de formato, a la creación de nuevas técnicas de ejecución y a la aparición de nuevos oficios de montadores. Se trata de todo un cúmulo de novedades que progresivamente va incorporando el mercado, lo que implica la aparición de nuevas variables formales y mayor precisión en los acabados finales. Todo ello está conformando una nueva realidad constructiva que deberá conjugarse con aquellos otros sistemas, todavía tradicionales, que mantienen toda su vigencia.
¿Cómo definiría su arquitectura actual?
Procuro hacer de mi trabajo un oficio de práctica artesanal, dar lo que me parece que solicita el cliente o lo que reclama el lugar. Dejando para los entendidos en la materia el resto de los aspectos que conforman la arquitectura que sale del estudio. Sé que en estos momentos decir que me preocupan los excesos formales, el no llamar la atención, la puesta en obra y la economía de todo esfuerzo innecesario, no es la mejor carta de presentación para el momento actual. Quizás nuevamente sea acertado recurrir al tópico de que no son buenos tiempos para la lírica.
Su obra se caracteriza por la estrecha colaboración con otros arquitectos...
Trabajar con diferentes equipos me parece casi una tarea obligada que ayuda a curar obsesiones y todo exceso de ego personal. Dentro de este capítulo debo citar a Alex Gallego y a Sergi García, dos jóvenes arquitectos con los que desde hace tres años comparto estudio e inquietudes. Para el trabajo que realizamos, su presencia supone un renovado esfuerzo de energía y continuidad. Los trabajos de estos últimos años así lo corroboran.
En colaboración con Juan Jorba ha realizado en Sant Boi un complejo deportivo para la institución que más proyecta a la ciudad. ¿En qué consistió?
La bien ganada reputación del equipo de rugby, por tradición, antigüedad, y solera, requiere de una modernización de sus instalaciones. En los terrenos deportivos se ubica el campo de rugby, una piscina descubierta, cuatro pistas de tenis, un frontón, una pista polideportiva descubierta, vestuarios y el local social. No se precisa más para que funcione la institución, solamente que las actuales instalaciones necesitan de una urgente remodelación, ya que la mayoría de ellas están obsoletas. Se plantea una construcción en el centro del solar, se trata de un volumen prismático de tipo lineal que organiza el espacio exterior y los diferentes ámbitos para las distintas instalaciones. Se trata de modificar ligeramente todo lo actualmente en uso para que parezca que nada ha cambiado. La actual situación de la piscina descubierta se transforma en una plaza, que sirve de acceso al conjunto y equivale introducir un recinto urbano, en el solar. Es el lugar de encuentro, de accesos y de todo tipo de actividades, está frontalmente flanqueado por el edificio y cerrado por las alas.
Una de sus últimas obras finalizadas es la Biblioteca Municipal en la ciudad de Terrassa. ¿Cómo ha influido el entorno?
En un conjunto de manzanas irregulares se ubica esta biblioteca de tamaño medio. El espacio libre del solar tiene casi la misma superficie que el programa solicitado. Parece lógico que se pida, y así se realice, el intentar resolver la totalidad del espacio publico en una única planta. La envolvente del proyecto ha de ser coincidente con la forma y dimensiones de la parcela. Con ello el volumen del proyecto queda ya definido. Interiormente, la planta se organiza con el rigor necesario para cumplir los requisitos funcionales y de capacidad exigidos en el programa La propuesta plantea resolver los paramentos exteriores con un único material. Se dispone en todo el perímetro de las fachadas una celosía cerámica, muy calada, Que hace las veces de doble protección del cerramiento vidriado, de panel anti-grafiti y de “brisoleils”.
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